La FMAB asiste a la mesa redonda: VASCOS QUE SE FUERON, organizada por la asociación EGO NON.
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JARDINES MIGUEL ÁNGEL BLANCO, CHAMARTÍN (MADRID)
11 de julio de 2023 a las 20:00 horas
PRODUCCIÓN: Fundación Miquel Ángel Blanco
GUIÓN Y DIRECCIÓN: Felipe Hernández Cava
PRODUCCIÓN EIECUTIVA: Cristina Cuesta
REALIZACIÓN: Intermedia/Onfocusmedia
COLABORAN: Centro Memorial de las Víctimas del Terrorismo, Fundación Víctimas del Terrorismo, Ministerio del Interior, Comunidad de Madrid
43 cajas. Esta ha sido la cantidad que la Fundación Miguel Ángel Blanco ha cedido a la Facultad de Comunicación de la Universidad de Navarra para su análisis y divulgación. Documentos y objetos que serán clasificados por el grupo de investigación Narrativa, violencia y memoria. Esta suma de contenidos al archivo de la Facultad representa «una línea más en los proyectos de investigación sobre testimonios de las víctimas, la representación de la violencia y el discurso de odio». Para este proyecto que, de momento, está previsto que dure dos años, la Fundación Víctimas del Terrorismo aportará financiación gracias a su convocatoria nacional de subvenciones. Según admite la directora de la Fundación, Cristina Cuesta, «de la lectura de todo lo que en esas cartas aparezca se va a poder extraer lo que realmente la gente sintió, las valoraciones y las interpretaciones. Es una materialización de lo que se ha llamado el espíritu de Ermua y por eso quedará para las siguientes generaciones». Una juventud que ha aparecido continuamente en la presentación de esta donación por ser la heredera de un relato que tiene que ser contado de manera «veraz y rigurosa». Una manera más de recordar el denominado «espíritu de Ermua», pero sobre todo, a la figura de Miguel Ángel Blanco. Una figura que implica otorgar importancia y referencia a «una serie de valores como la unidad, la dignidad, la solidaridad o la condena a la violencia, valores que siguen siendo relevantes». Así lo ha definido María Jiménez, una de las investigadoras del proyecto y profesora de la Facultad.
Si la solidaridad, el cariño y la empatía se pudieran medir al peso, la familia de Miguel Ángel Blanco seguro que se sintió abrumada. El execrable asesinato del edil de Ermua aquel julio de 1997, además de dar nombre a un movimiento inédito en la España de entonces, generó una tsunami de reacciones en la sociedad civil. Manifestaciones masivas, concentraciones silenciosas, abrazos en comisarías, policías quitándose el pasamontañas y cartas, miles de cartas. Hasta 43 cajas abarrotadas de ellas que han permanecido 25 años metidas en un garaje. Hoy vuelven a la luz para ser escaneadas y estudiadas como parte de la donación del Archivo de Miguel Ángel Blanco a la Universidad de Navarra. Y dan para mucho. Son la prueba tangible que levantó el Espíritu de Ermua.
En más de una ocasión ha sido noticia el desconocimiento que los jóvenes españoles tienen de Miguel Ángel Blanco, algo que a veces se ha utilizado para arremeter contra la falta de formación y de interés de las nuevas generaciones. Sin embargo, el peso de la responsabilidad probablemente cae sobre sus mayores: «¿Por qué no les hemos contado a los jóvenes quién fue Miguel Ángel Blanco?».
La pregunta se la hace María Jiménez, investigadora de la Universidad de Navarra, institución que ha presentado este jueves el contenido del ‘garaje de Ermua’. Se trata de la lonja donde Miguel Ángel Blanco guardaba varios enseres cotidianos y donde, después del asesinato del concejal del PP por parte de ETA, la familia almacenó las millares de cartas y otros objetos recibidos de ciudadanos anónimos de toda España. Todo ese material, cerrado durante veinticinco años en aquel garaje, ha sido donado por la Fundación Miguel Ángel Blanco al Archivo General de la Universidad de Navarra, para su investigación y difusión pública.








La Fundación Miguel Ángel Blanco ha donado a la Universidad de Navarra 43 cajas con documentos, cartas y otros materiales que condensan las muestras de solidaridad generadas a partir del secuestro y asesinato de Miguel Ángel Blanco. Se trata de documentos inéditos que han estado guardados en un garaje de Ermua durante 25 años.
Investigadores de la Facultad de Comunicación del centro académico analizarán el archivo y propondrán líneas de trabajo para estudiar y divulgar el impacto que el asesinato tuvo en la sociedad.
La donación se efectuó en septiembre de 2022 y hasta enero de 2023, el Archivo General de la Universidad ha catalogado las más de 40 cajas. Estas contienen cartas de personas anónimas, además de dibujos, telegramas y cartas institucionales; y 3 incluyen objetos conmemorativos de distinta índole, así como documentos y algunos enseres personales de Miguel Ángel Blanco, como su maletín personal o calendarios y carteles de su grupo musical favorito ‘Héroes del Silencio’, entre otros.
Presentación del documental NACIONAL I, historia de la primera víctima de ETA en el Colegio de Guardias Jóvenes “Duque de Ahumada”, en Valdemoro, ante 175 jóvenes en formación. Gracias a Rocío López, Comisionada de las Víctimas del terrorismo de la Comunidad de Madrid por acompañarnos.
«El olvido es una segunda condena que priva a las víctimas del terrorismo de su significación ética y política»
El vil asesinato del concejal de Ermua, Miguel Ángel Blanco, en 1997, a manos de ETA, supuso el principio del fin de la banda terrorista. La sociedad se echó a la calle para gritar ¡Basta ya! Hubo manifestaciones multitudinarias prácticamente en todas las localidades del país mostrando a los asesinos la sed de paz de un pueblo hastiado de la sinrazón de la violencia etarra.
La familia de Miguel Ángel Blanco recibió millones de cartas enviadas desde todas las partes del mundo. Esas misivas se guardaron en un garaje de Ermua bajo custodia de la posteriormente creada Fundación Miguel Ángel Blanco. Pues buena parte de esas cartas y de otros documentos relativos al asesinato del concejal del Partido Popular van a salir ahora a la luz.