Cuando ETA justificaba el asesinato de hijos de guardias civiles

«Casa y cuartel. ETA contra la Benemérita» es un documental de la Fundación Miguel Ángel Blanco que pone rostro a la masacre sufrida por los agentes de la Guardia Civil y sus familias durante 40 años en el País Vasco y Navarra.

El balance de víctimas es sobrecogedor, desde la primera (José Antonio Pardines en 1968) hasta las últimas (Carlos Sáenz de Tejada y Diego Salvá en 2009): 210 guardias civiles asesinados –un 67% menores de 35 años–, 68 agentes heridos, 17 familiares asesinados –once de ellos niños y dos adolescentes–, 170 familiares heridos y 389 personas ajenas al cuerpo heridas en atentados de ETA contra le Benemérita.

Pese a lo elocuente de los datos, asegura Cristina Cuesta, productora ejecutiva del documental «Casa y cuartel. ETA contra la Benemérita» –que se presenta hoy a las 19:30 en el Centro Cultural Nicolás Salmerón–, que han tratado de «humanizar a las víctimas, a la Guardia Civil» poniéndoles rostro contra la «cosificación que sufrieron»: «entramos en los cuarteles para que nos cuenten sus historias familiares, a veces románticas, a veces no, y cómo toda esa vida iba en paralelo al horror de sufrir una amenaza permanente». Asimismo, Felipe Hernández Cava, director y guionista de la cinta, explica el motivo de la elección de Juan Manuel Piñuel, agente asesinado en 2008 en Legutiano a la edad de 41 años, como hilo conductor de la narración: «Buscábamos una figura que nos permitiera acercarnos al drama que todo aquello significó», expone. «Elegimos a Piñuel por lo que tiene de simbólico.

larazon.es (22/06/2026)

Ver artículo completo »